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Mandiyú lo festejó como un triunfo...

Mandiyú se llevó un punto de su visita a San Jorge de Tucumán, con el que igualó 1 a 1, en un discreto partido de la segunda fecha de la Zona D de la Fase Reválida del torneo Federal A. Claudio Vega en el primer tiempo, y el debutante Diego Romero, marcaron los goles.
El conjunto correntino, recibirá a Guaraní Antonio Franco, en la 3ª fecha que se jugará el jueves venidero, en una verdadera final por la permanencia en la categoría.

Las cosas que tiene el fútbol ¡Cómo todo lo puede cambiar un gol! A tal punto que suavizó todo lo mal que se había hecho hasta entonces. Porque Mandiyú, realmente, otra vez cumplió una actuación para el olvido, con un primer tiempo malísimo y un segundo en el que, más con actitud que con ideas, fue al ataque y se encontró con un gol de otro partido, porque Romero parece ser el jugador que vino a animarse a patear al arco, cosa que ningún otro hace.

Con ese golazo de Romero, sacando un remate de más de 30 metros que se metió allí donde difícilmente llegue un arquero, Mandiyú logró el empate y así se logró llevarse un punto de su visita a San Jorge, que por intermedio de Claudio Vega se había puesto en ventaja.

Ayer, el punto terminó trayendo alegría, se vio un gran festejo en el gol y rostros felices en la zona de vestuario, pos partido. Pero recién con el paso del tiempo se sabrá a ciencia cierta si este punto conseguido ante un rival directo en la lucha por la permanencia sirve o no. Hoy solo podemos decir que suma ,y que mirando otros resultados, sirve. Pero a Mandiyú no le alcanza con comparar otros resultados, necesita ganar, acá o donde sea, para engrosar ese bajo promedio que hoy lo tiene en zona de descenso.

Esperábamos ver otro Mandiyú, más ambicioso, con un planteo de juego que demuestre que quiere ganar y en cualquier terreno. Pero nos encontramos con un equipo que no supo tener la pelota, que jugó a los pelotazos, y en ese terreno perdió y hasta dio la sensación de que San Jorge no es de aquellos equipos que también buscan salvarse, sino que parecía un rival de una jerarquía superior a la del plantel de Pablo Suárez.

Los primeros 45 minutos fueron pura y exclusivamente de San Jorge, manejó la pelota en el medio campo con Pérez, Jorge Zambrana, César Montiglio y Alejandro Almada. El equipo tucumano controló toda arremetida de Mandiyú vía pelotazos, porque siempre Fabio Pereyra y Franco Zambrano le ganaron por arriba o por abajo cualquier intento de Héctor Morales o el debutante Juan Agustín Basualdo.
Entonces, de Mandiyú nada, mientras que el local, antes de cumplirse el minuto de juego, ya obligó a Cristian Mazzón a intervenir, evitando la caída de su valla tapando un remate de Zambrana, y luego, el uno del equipo correntino se volvió a lucir al ganarle el mano a mano al muy buen volante de los tucumanos.

Pero Mazzón solo contra el mundo, no puede. Y no pudo cuando Zambrana metió un tiro libre cruzado al segundo palo para que Fabio Pereyra lo devuelva al área chica y que por allí aparezca, libre de marcas, Vega, para vulnerar la resistencia que hasta entonces venía sosteniendo Mazzón.

Recién iban 21 minutos de juego y el resultado claramente se justificaba. ¿Por qué? Simple, porque San Jorge era el amo y señor del partido, ante un Mandiyú que era un manojo de jugadores dispersos en un terreno de juego, que no sabían cómo solucionar el problema que tenían en la mitad de cancha donde ni Monje, Pavón, Bogliotti o Ramírez, podían hacerse de la pelota y contener el avance de su adversario, que con la redonda en los pies le llevó también más de un dolor de cabeza a la defensa, principalmente a Juan Carlos Martínez y Emanuel Tarabini, los laterales que eran una invitación al ataque.

En los 45 minutos iniciales, Mandiyú dispuso de solo una situación de gol. A los 34 minutos, con un remate de Pavón que se perdió por un costado del arco de Maximiliano Flores, que, como en un momento de su relato dijo un colega, solo le faltaba pedir un piloto y un paraguas para protegerse de la lluvia, porque era un espectador de lujo en la cancha.
La segunda parte, en sus primeros minutos, fue más de lo mismo, San Jorge era el que manejaba los hilos y si no se reflejaba en el marcador esa diferencia, se debía a que Ontivero no estaba en una de sus mejores tardes, porque terminó rematando afuera en un mano a mano con Mazzón.

Desde el banco de Mandiyú, su técnico Pablo Suárez vio que con los mismos protagonistas era muy difícil cambiar la historia, por lo que comenzó a recurrir a las modificaciones en busca de ello. Y acertó con la primera de ellas, hizo debutar a Diego Romero, uno de los jugadores que vinieron para esta Reválida, y el volante, apenas ingresó, demostró su clase, había un tiro cerca del área grande, fue tomó el balón, lo acomodó y metió el centro que no terminó en gol porque Blasco llegó tarde por una fracción de segundos.

Todo ello aconteció en el minuto 19, y en el 31 Romero demostró toda su clase. Recibió el balón unos metros después de la mitad de cancha, algo volcado a su derecha, encaró hacia el medio y desde más de 30 metros, sacó un remate que hizo estéril la volada de Flores, que para esa ocasión se tuvo que sacar el piloto, tirar el paraguas e ir en busca del balón al fondo de su arco.

Entró el jugador diferente y cambió el resultado, pero la historia siguió siendo la misma. Mandiyú no supo sacar provecho de la situación, del golpe anímico y el cansancio de esos jugadores de San Jorge que el domingo pasado enfrentaron a Patria, entre semana jugaron con Juventud Antoniana por la Copa Argentina y ayer debieron volver a salir a escena en un terreno de juego que no era el óptimo, como consecuencia de las lluvias que vienen azotando esta parte del país.

De nada de ello sacó provecho Mandiyú, porque era un partido ganable, pero jugando así, siempre le será difícil.
Desde mi óptica, Pablo debió haber planteado el partido de otra manera, algo más audaz, demostrando el por qué se quiere quedar en la categoría. De qué estaríamos hablando ahora si Romero no metía el zapatazo que metió y terminó dando un empate que se festejó como si fuese una victoria. Estaríamos contando otra derrota, que complica la permanencia. Mandiyú no puede ni debe depender de un zapatazo de Romero, está bien, ayer sirvió, pero…¿y el jueves ante Guaraní? Otro rival directo en la lucha por quedar en el Federal A, ¿habrá otro zapatazo de Romero?, quizás sí, quizás no, y si es esto último (Dios no lo quiera), ¿Qué?
Alguna vez tiene que aparecer Mandiyú equipo, ese que en algunos partidos de la Primera fase se vio, pero que con él, aparezcan los goleadores. Es cierto, Pablo ya probó con todo lo que tiene, agregando ahora a Basualdo, que ayer no demostró mucho más que todos los que lo antecedieron. Entonces, es allí donde debe aparecer la mano del técnico para encontrar la variable de juego para llegar al gol.
Ayer se festejó un empate, porque se perdía y era en condición de visitante. El domingo se festejó un empate, porque era la primera fecha de la Reválida y el rival que estuvo enfrente (Altos Hornos Zapla) es de los candidatos a seguir en la carrera por los restantes ascensos. Pero este jueves está Guaraní en casa, el mismo Guaraní que le ganó los dos partidos de la Primera fase. Y entonces… ¿qué vamos a decir?

Fuente: ******* diario Época.

Fútbol | 13:29 12/02/2018

 

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